13 julio, 2020

Terapia psicológica virtual ¿algo nuevo?

A raíz de la pandemia muchos profesionales se reinventaron para dar respuesta a la
necesidad de las personas, ya sea de continuar tratamientos o iniciar nuevos.
El distanciamiento social, las restricciones para circular, en fin, lo que todos ya
conocemos, empujó mundialmente a las personas a trabajar desde casa y desde allí
repensar las mejores opciones para, en el caso de los profesionales de la salud que
es un caso particular, seguir asistiendo a sus pacientes.
Sin embargo, el Homeworking no es nuevo y la terapia virtual psicológica tampoco.
Comenzó a implementarse a medida que se incorporaron las nuevas tecnologías
informáticas y de comunicación, por supuesto variando en características en función
de los recursos disponibles: servicios de cartas para consultas especificas o
asesoría; llamadas telefónicas; servicios de ayuda online; recién en la década de los
´90, podemos situar como la modalidad similar a la que conocemos hoy, es decir, el
concepto de un tratamiento privado por internet.
Ahora bien, surgen dudas entorno a en qué consiste, su efectividad, ventajas y
desventajas. Todo ello varía según el profesional, el paradigma teórico desde donde
contemple su práctica y por supuesto la versatilidad y adaptación a las nuevas
tecnologías.
La terapia psicológica virtual, consiste en sostener un espacio virtual de encuentro
entre paciente y psicólogo, de igual manera que si fuese presencial. Para ello, es
necesario fijar un día y horario especifico, pautar los costos de las sesiones y aclarar
el medio tecnológico seleccionado.
Con respecto a la efectividad del tratamiento, investigaciones realizadas concluyen
en que no varía en relación al método de encuentro seleccionado.
Las ventajas de esta modalidad implican: facilidad de contactar a gran variedad de
profesionales en salud mental independientemente del lugar de residencia;
reducción de costos de traslado; economía del tiempo; practicidad de encuentros ya
que se puede acceder desde la zona en la que se encuentre quien desea encarar el
tratamiento “a distancia”.
Lo que se debe tener cuenta para acceder a un tratamiento virtual es:
responsabilidad ante los horarios pautados, disponibilidad de recursos tecnológicos
(dispositivo móvil, computadora, Tablet o telefonía fija); comprender que debe existir
un marco de regulación legal mediante consentimiento informado; disponer de un
lugar dentro de la casa donde se pueda hablar sin ser oído por las personas con las
que se convive.
Si bien la terapia virtual demuestra muchas facilidades, nunca reemplazará el
contacto personal, puesto que existe una gran riqueza de información no verbal en
juego entre dos seres humanos comunicándose; sin embargo, ante quienes no
pueden asistir ya sea por motivos laborales, enfermedades que restringen el
movimiento, distancia geográfica, o en el marco de la pandemia que vivimos hoy, es
un medio útil para acceder a la guía de un profesional idóneo en determinadas
temáticas.
Giuliana C. Causarano
Lic. En psicología MP 1.268
Contacto: giuli.causarano@gmail.com
IG: Ps.giulianacausarano