AUMENTÓ LA CANTIDAD DE NIÑOS EN SITUACIÓN DE CALLE

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Según la fundación DARLOCAB, reconocida por su trayectoria en el trabajo con menores en situación de vulnerabilidad, la población en zonas críticas ha crecido; venta callejera y mala alimentación, los puntos clave del diagnóstico. 

La fundación “Darío López Cabana”, cumplirá dentro de dos meses 20 años realizando trabajo social. Su actividad ha medido en los últimos 7 años la población de menores de edad que se encuentra en situación de calle en sitios particulares de la Capital de Jujuy, como la antigua terminal de ómnibus, el microcentro o los barrios aledaños al macrocentro.

Cuando los profesionales que colaboran con la fundación lograron identificarlos, se realizó un seguimiento que logró definir sus lugares de origen y la situación de su entorno familiar.

Así, el primer estudio reveló que en el radio que abarca los lugares mencionados, en el año 2011, había 38 menores de edad en esa condición.

El 40% residían en el barrio Alto Comedero, pero se dedicaban a la venta callejera o a pedir limosna durante el día. Un 30% llegaba desde el interior. En su mayoría, aseguraban que debían salir a trabajar porque en sus hogares no había suficientes ingresos para comprar comida.

El estudio se realizó durante los siguientes 4 años, pero luego fue discontinuado por falta de recursos para solventar la actividad de los profesionales que lo elaboraban.

La presidenta de la fundación, Mirta Cabana, quien continúa trabajando en el contexto actual, brindó su parecer sobre la situación social, pese a que lamentó que el trabajo con rigor haya sido discontinuado.

En base a su experiencia y al recorrido diario que realiza desde la fundación que creó en mayo de 1998, sostuvo sin dudar que la población de chicos en situación de calle ha aumentado en el último tiempo.

“La población hoy, lamentablemente, ha crecido. Puedo decir, y soy testigo, de que hay chicos de 8 y 10 años, la población más grande en este momento. Están vendiendo tijeritas, estampitas, revistas, cortaúñas, y uno le pregunta ¿Vas a la escuela? Y ellos contestan: ´No, estoy trabajando porque no tengo qué comer´”.

Mirta Cabana explicó cómo las consecuencias de la falta de recursos afectó su fundación. “No estamos haciendo el trabajo de calle porque nos faltan recursos económicos. 10 operadores significan mucha plata. Próximamente vamos a cumplir 20 años de trabajo. Estamos trabajando con la sociedad responsable, esperando que ellos colaboren”.

Mirta recuerda con nostalgia como en su momento la fundación logró “vaciar las calles visitando a los chicos”.

Hoy, sin embargo, la preocupación es el sentimiento que la ocupa.

“Esto me hace acordar al año 1998, cuando nosotros comenzamos a trabajar. En ese momento todos los chicos (que encontrábamos) eran de afuera, como hoy; ellos me están dando una campana: existe hambre, es el problema de los chicos que están en la calle”.

“Están mal alimentados, permanecen todo el día en la calle, comen cualquier cosa, no sabemos si desayuna, si almuerza como lo debe hacer, porque son chicos en pleno desarrollo y crecimiento, y es importante que estén bien cultivados”, agrega.

Fuente: Jujuy al momento