El agente de la Policía provincial Sergio Lima, que fue baleado en la cabeza por un policía de la Fuerza Federal ebrio el pasado 7 de julio, fue trasladado a la sala de cuidados intensivos de una clínica privada de nuestra capital, pero su estado de salud sigue siendo crítico.

Según las fuentes que fueron consultadas ayer alrededor del mediodía los médicos decidieron que el paciente fuera trasladado de la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Pablo Soria a la Sala 1, y de ahí sus familiares decidieron su traslado.

El último parte médico de Lima diagnosticó que tiene daños cerebrales que son irreversibles. Es que el proyectil que ingresó casi por la nuca y atravesó la mandíbula destrozándola por completo, además comprometió seriamente el cerebro.

Los médicos habrían hecho saber a sus familiares lo que la sociedad jujeña entera temía, que sólo un milagro puede salvarle la vida al conductor del móvil policial 815 de la seccional 33º, que cumplió la orden de trasladar a dos efectivos federales en estado de ebriedad, sin ser requisados, desde la seccional 62º del barrio Sargento Cabral de Alto Comedero, hasta la sede de Medicina Legal de la Central de Policía de la Provincia.

Lima fue atacado de atrás por el oficial Federal Julio Bravo, quien sacó entre sus prendas de vestir su arma reglamentaria y realizó al menos tres disparos.

Uno de ellos impactó a menos de un metro en la cabeza de Lima, que como pudo salió del móvil para resguardarse, esquivando los otros dos disparos que dieron en la luneta y ventanilla de un vehículo estacionado detrás del móvil.

Julio Gustavo Bravo quedó imputado por el delito de «homicidio doblemente calificado por alevosía y por la condición de funcionario público de la víctima en grado de tentativa y por atentado agravado a la autoridad y abuso de arma de fuego» por el fiscal Nº 4 Aldo Lozano.